top of page

Diagnóstico socioeconómico y ambiental de la seguridad alimentaria.

Actualizado: 15 nov 2023





¿Qué crees que es la seguridad alimentaria?



El concepto de Seguridad Alimentaria surge en la década del 70, basado en la producción y disponibilidad alimentaria a nivel global y nacional. En los años 80, se añadió la idea del acceso, tanto económico como físico.


En la década del 90, se llegó al concepto actual que incorpora la inocuidad y las preferencias culturales, y se reafirma la Seguridad Alimentaria como un derecho humano. Según el Instituto de Nutrición para Centroamérica y Panamá (INCAP), la Seguridad Alimentaria es un estado en el cual todas las personas gozan, en forma oportuna y permanente, de acceso físico, económico y social a los alimentos que necesitan, en cantidad y calidad, para su adecuado consumo y utilización biológica, garantizándoles un estado de bienestar general que coadyuve al logro de su desarrollo”.


Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), desde la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA) de 1996, la Seguridad Alimentaria a nivel de individuo, hogar, nación y global, se consigue cuando todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana”.


los alimentos necesarios cobró importancia desde que Malthus escribió en su primer Ensayo (1798) que la población crecía más rápido que la producción de alimentos y, por consecuencia, la humanidad estaría condenada a sufrir sobrepoblación y escasez.


La solución que propuso consistió en adoptar medidas de control de la población; la impor- tancia de este hallazgo radica en que plantea un paradigma de actualidad para la SA, entendida como la garantía para la población de disponer del alimento en cantidad suficiente, con fácil acceso y de manera estable para satisfacer sus necesidades básicas, lo que de suyo significa que la disponibilidad de alimentos deberá ser mayor a la demanda en términos de requerimientos de energía, de acuerdo con una norma establecida.



¿Qué dimensiones se tienen que considerar al momento de realizar un diagnóstico para la seguridad alimentaria?

  1. Disponibilidad

  2. Acceso físico y económico

  3. Utilización adecuada

  4. Estabilidad



1.- Disponibilidad Física de alimentos a nivel local o nacional, tiene en cuenta la producción, las importaciones, el almacenamiento y la ayuda alimentaria. Para sus estimaciones se han de tener en cuenta las perdida postcosecha y las exportaciones. Nosotros tenemos el alimento (físicamente).



La disponibilidad hace referencia a la oferta de alimentos en un ámbito geográfico determinado, que deriva de:

  • La producción de alimentos en ese ámbito

  • Los stocks de alimentos

  • El comercio neto con el exterior

Es la dimensión en la que se focalizó el problema de la inseguridad alimentaria (y con ello las vías para enfrentarla) desde los años 70s. En los años 80, se pone de manifiesto la insuficiencia de la disponibilidad para garantizar la seguridad alimentaria.


La disponibilidad de alimentos es resultado de la producción interna tanto de productos primarios como industrializados, del nivel de las reservas, las importaciones y exportaciones, las ayudas alimentarias y la capacidad de almacenamiento y movilización. Esta disponibilidad debe ser estable de forma que existan alimentos suficientes durante todo el año. También debe ser adecuada a las condiciones sociales y culturales, y con productos inocuos, es decir, sin sustancias dañinas para la salud.


Indicadores para la dimensión de disponibilidad de física a los alimentos:

Hojas de balance de alimentos. Las hojas de balance de alimentos son uno de los principales instrumentos para medir la seguridad alimentaria en el orden nacional. Se construyen a partir de la oferta de alimentos (reservas iniciales más producción nacional más importaciones menos exportaciones) y su contraste con el consumo para determinar el balance esperado y, en su caso, las necesidades adicionales de importación y ayuda alimentaria.

Hojas de balance traducidas en disponibilidad de calorías per cápita. A partir de las hojas de balance agregado ajustadas por la composición demográfica de la población, se puede estimar la ingesta promedio per cápita.

Para ello, los diferentes grupos de productos primarios se traducen en equivalentes de granos, con base en su contenido calórico.



2.- Acceso económico y físico:

Los alimentos deben estar disponibles, física y económicamente, a toda la población. El acceso físico a alimentos saludables y nutritivos (así como su precio) depende tanto de la oferta (disponibilidad) como de la demanda de los consumidores.4 La conducta del consumidor, sus preferencias y otros factores relacionados con la demanda pueden explicar las diferencias en los tipos de alimentos ofrecidos en diversas áreas. Por otro lado, conductas de los vendedores de alimentos y de la estructura de la oferta (es decir, costos de apertura e instalaciones, regulaciones locales, entre otros) también explican variaciones entre regiones respecto a qué alimentos hay y qué clase de establecimientos los ofrecen. El acceso económico de los hogares, a su vez, depende de su ingreso y del precio de los alimentos.


La última estimación de pobreza alimentaria publicada por el CONEVAL muestra que ha habido un deterioro del poder de compra de los hogares en los últimos dos años; mientras que en 2006, 13.8% de la población se encontraba en situación de pobreza alimentaria, en 2008 el porcentaje es de 18.2% (de acuerdo con las estimaciones del CONEVAL con base en las ENIGH de 2006 y 2008). Asi mismo, la nueva metodología de medición multidimensional de la pobreza presentada en 2009 por el CONEVAL muestra que, en 2008, nueve entidades federativas (Chiapas, Guerrero, Guanajuato, Michoacán, Oaxaca, Puebla,Tabasco,Veracruz, y Tlaxcala) presentan porcentajes que oscilan entre 25 y 35% de población con carencia de acceso a la alimentación. Por su parte, los resultados del análisis de inseguridad alimentaria señalan que más de uno de cada dos hogares en Guerrero, Oaxaca,Tlaxcala y Puebla perciben que tuvieron problemas para acceder a los alimentos necesarios.



Indicadores para la dimensión de acceso o capacidad para adquirir los alimentos.


Acceso a alimentos inocuos y nutritivos. El acceso a alimentos se ha concentrado en el acceso económico. El acceso físico a alimentos inocuos y nutritivos, y su medición, se ha dejado en un segundo plano, ya que requiere como condición necesaria el acceso económico; sin embargo, para países de desarrollo medio es importante la revisión y medición del acceso físico a alimentos, en la medida en que la infraestructura básica, el medio físico y las condiciones económicas e institucionales pueden afectar el desarrollo del mercado de alimentos en ciertas regiones geográficas y, por tanto,el acceso físico. Además, se requiere determinar qué se entiende por alimentos nutritivos e inocuos y como medir ese acceso. Una dieta saludable y nutritiva es una dieta diversificada, compuesta de una mezcla apropiada de alimentos nutritivos de diferentes grupos, que pueden estar disponibles en diversas formas (frescos, congelados, enlatados o preparados).


Por su parte, el acceso económico se relaciona con el precio de un alimento en particular o el precio relativo de alimentos alternativos o sustitutos. También, con las restricciones presupuestarias de los consumidores, que deben considerar no sólo el precio de los alimentos para cumplir con sus requerimientos alimentarios, sino también los precios de otras necesidades (es decir, vivienda, vestido, transporte, entre otras). Además, los consumidores deben considerar los costos en tiempo y transporte para decidir dónde y cuánto comprar, así como los costos monetarios y de tiempo de preparar y servir los alimentos, y en la limpieza posterior. Los costos de estas diferentes actividades afectan las decisiones de los consumidores de dónde y qué comprar, qué alimentos preparar en el hogar o, en su caso, a qué establecimientos que venden alimentos preparados acudir a comer.


Respecto al acceso físico, es difícil hacer una caracterización precisa de cercanía a “alimentos nutritivos”, ya que está influenciada por factores como la disponibilidad de transporte, las condiciones de las vías de comunicación y los patrones individuales de viaje (la localización relativa de la residencia y del lugar de trabajo).



Por último, determinar la disponibilidad de un producto implica entender la disponibilidad de otros productos sustitutos y fuentes de alimentos; por ejemplo, no se puede inferir si hay una problemática de disponibilidad de alimentos en el mercado local sin analizar si el abasto depende de la existencia de otras fuentes, como la autoproducción. Para ello, es necesario caracterizar el ambiente alimentario como la localización y el tipo de establecimientos; es decir, si estos establecimientos venden “alimentos saludables”, cómo los venden (localización y porcentaje de espacio de anaquel) y con qué presentación (fresco, congelado, enlatado, bajo en calorías o regular).



Después de medir disponibilidad y precio, entonces se puede medir qué tan fácil es para un consumidor tener acceso físico a los alimentos. En el caso de la distancia, aun cuando se mide, generalmente, del hogar a la tienda, esto subestima el acceso, ya que los consumidores pueden comprar en sus diversos trayectos, a la escuela, al trabajo, etcétera. No obstante, ya que las medidas de distancia no consideran la existencia de otras opciones de compra que ofrezcan mejores productos o menores precios, también se usan medidas de densidad de mercado (número de establecimientos en un área, o establecimientos per cápita), lo que puede indicar el nivel de competencia entre tipos de establecimientos y, por tanto, ser una señal de menores precios.


Estas medidas son de acceso “potencial”, no de “acceso realizado”, y se refieren al acceso de comunidades, lo que supondrá que todos los hogares de una misma comunidad tienen el mismo nivel de acceso a alimentos. Sin embargo, debe entenderse que las características particulares de los hogares (incluyendo el ingreso) pueden hacer diferente el acceso a nivel de familia; por ejemplo, la propiedad de un vehículo motorizado puede ser el mejor indicador de acceso, independientemente de dónde vivan las personas. Así, la distinción entre acceso del individuo y del área tiene implicaciones significativas.


Acceso y control sobre los medios de producción (tierra, agua, insumos, tecnología, conocimiento...) y a los alimentos disponibles en el mercado. La falta de acceso y control es frecuentemente la causa de la inseguridad alimentaria, y puede tener un origen físico (cantidad insuficiente de alimentos debido a varios factores, como son el aislamiento de la población, la falta de infraestructuras...) o económico (ausencia de recursos financieros para comprarlos debido a los elevados precios o a los bajos ingresos) de los alimentos.


3.- Utilización adecuada:

A partir de los años 90s, se empieza a prestar también atención a los aspectos cualitativos de la alimentación (micronutrientes, el “hambre oculta”), no sólo cuantitativos (energía y proteínas).



Se añade una dimensión adicional de la seguridad alimentariaèla UTILIZACIÓN, la que se entiende como la forma en la que el cuerpo aprovecha los diversos nutrientes presentes en los alimentos. Depende del estado de salud de las personas, pero también de los medios para su preparación (acceso a agua, energía, conocimientos)9


La forma en la que el organismo humano aprovecha los nutrientes presentes en los alimentos. Esto nos lleva a darle mayor relevancia a las buenas prácticas en salud y alimentación, a la correcta preparación de los alimentos dentro de los hogares, a la higiene para disminuir la contaminación y propagación de enfermedades gastrointestinales, a la diversidad de la dieta, y a la buena distribución de los alimentos dentro de los hogares. Si la utilización biológica es inadecuada, se puede producir la desnutrición y/o la malnutrición.



Es de especial importancia tener en cuenta el estado nutricional de los niños y niñas, porque las carencias alimentarias en edades tempranas generan graves consecuencias a largo plazo que, en muchos casos, son irreversibles en la edad adulta. Está asociada con las condiciones básicas de salud de las personas, en particular, la prevalencia de enfermedades infecciosas y del saneamiento del medio, las viviendas y el acceso al agua potable. También son factores importantes la educación nutricional, la calidad e inocuidad de los alimentos, los patrones de consumo de alimentos con alto valor nutricional, así como las prácticas de preparación y consumo de alimentos que permitan.


Consumo y utilización biológica se refiere a que las existencias alimentarias en los hogares respondan a las necesidades nutricionales, a la diversidad, a la cultura, las preferencias alimentarias y si se realiza o no deportes. También hay que tener en cuenta aspectos como la inocuidad de los alimentos, la dignidad de la persona, las condiciones higiénicas de los hogares y la distribución con equidad dentro del hogar.


Consumo y utilización biológica está relacionada con el estado nutricional, como resultado del uso individual de los alimentos (ingestión, absorción y utilización). La inadecuada utilización biológica puede tener como consecuencia la desnutrición y/o la malnutrición. Con frecuencia se toma como referencia el estado nutricional de los niños y las niñas, pues las carencias de alimentación o salud en estas edades, tienen graves consecuencias a largo plazo y a veces permanentes.


4.- Estabilidad:

Se refiere a solventar las condiciones de inseguridad alimentaria transitoria de carácter cíclico o estacional, a menudo asociadas a las campañas agrícolas, tanto por la falta de producción del alimento en momentos determinados del año, como por el acceso a recursos de las poblaciones asalariadas dependientes de ciertos cultivos. En este componente juega un importante papel la existencia y disponibilidad de infraestructura de almacenamiento a nivel nacional y/o local en condiciones adecuadas, así como la posibilidad de contar con recursos alimenticios e insumos de contingencia para las épocas de déficit alimentario.



Para tener seguridad alimentaria, una población, un hogar o una persona deben tener acceso a alimentos adecuados en todo momento. No deben correr el riesgo de quedarse sin acceso a los alimentos a consecuencia de crisis repentinas (por ejemplo, una crisis económica o climática) ni de acontecimientos cíclicos (como la inseguridad alimentaria estacional). Por consiguiente, el concepto de estabilidad puede referirse tanto a la dimensión de la disponibilidad de la seguridad alimentaria, como a la dimensión del acceso, las cuales, a su vez, dependen de la estabilidad medioambiental ante el cambio climático y de la estabilidad económica ante la globalización.

La estabilidad del abastecimiento de alimentos guarda también relación con otros aspectos de la seguridad alimentaria, como el acceso a los alimentos, su utilización, y las condiciones económicas para dicha estabilidad.



Conclusiones:

El problema de la seguridad alimentaria es multifactorial. En los hogares mexicanos, la inseguridad alimentaria debe entenderse como un problema de disponibilidad, acceso y consumo de los alimentos. Sin embargo, la seguridad alimentaria no garantiza un buen estado nutricio. Los alimentos deben ser de la calidad y diversidad adecuadas, así como ser consumidos en un ambiente higiénico y por un cuerpo saludable.


En relación con la disponibilidad de alimentos:

De acuerdo con información de la FAO, en México, entre 2003 y 2005, existió disponibilidad de alimentos en la medida en que los requerimientos mínimos para la población mexicana fueron de 1,850 kilocalorías per cápita/día y la oferta de alimentos, de 3,270 kilocalorías per cápita/día. La evidencia que arroja la ENAAEN (Encuesta Nacional de Abasto, Alimentación y Estado Nutricional en el Medio Rural) para 90 localidades rurales en México es que, en 2008, la totalidad de los grupos de alimentos estaba disponible a la venta en la mayoría de las localidades rurales encuestadas: en el total de ellas se vendían cereales, huevo, grasas 100% y azúcar; en más de 90% se vendían leguminosas, lácteos y carne; en 86.7%, verduras; y en 78.9%, frutas.


Se considera que no se goza de una plena seguridad alimentaria si es que no se tiene asegurado el debido acceso a los alimentos de manera continua en el tiempo. Es decir, no es suficiente que en un momento determinado exista una ingesta adecuada. Condiciones climáticas adversas, inestabilidad social o política, o factores económicos, pueden poner en riesgo la seguridad alimentaria, sobre todo, en el caso de poblaciones vulnerables.

En este componente juegan un papel importante la existencia de almacenes o silos en buenas condiciones así como la posibilidad de contar con alimentos e insumos de contingencia para las épocas de déficit alimentario.


"Existe seguridad alimentaria y nutricional cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a alimentos, cuyo consumo es suficiente en términos de cantidad y calidad para satisfacer sus necesidades y preferencias alimentarias, y se sustenta en un marco de saneamiento, servicios sanitarios y cuidados adecuados que les permiten llevar una vida activa y sana."


En relación con el acceso a los alimentos:

En 2008, sin embargo, en términos de acceso a los alimentos 18.2% de la población mexicana se encuentra en pobreza alimentaria, es decir, no cuenta con el ingreso suficiente para adquirir los bienes de la canasta básica, aun si utilizara la totalidad de su ingreso. Según información de la ENIGH 2008, la vulnerabilidad ante un alza de precios se incrementa mientras más bajo es el decil de ingreso; así, los hogares en el decil de ingreso más bajo destinan en promedio 52% de su gasto a la compra de alimentos, a diferencia de la población del decil más alto, que destina únicamente 23%. Por otro lado, según la medición multidimensional de la pobreza, en 2008 la carencia por acceso a la alimentación fue superior a 10% en todas las entidades federativas.




Información de la ENAAEN muestra que en al menos un mes de los últimos doce, 52.8% de los hogares analizados consideraron no haber tenido suficiente comida para satisfacer las necesidades de su familia (con un promedio de 3.7 meses sin aprovisionamiento adecuado). Los deciles más pobres son los que presentan mayor porcentaje de hogares con insuficiencia de alimentos, así como una duración mayor. Los resultados del análisis del módulo de condiciones Socioeconómicas de la ENIGH 2008 sobre la percepción de los hogares respecto a su vulnerabilidad ante la falta de recursos para acceder a la cantidad y calidad adecuada de los alimentos que constituyen su dieta, muestran que más de uno de cada dos hogares en Guerrero, Oaxaca,Tlaxcala y Puebla perciben que tuvieron problemas para acceder a los alimentos necesarios.



¿De qué forma los cambios climáticos afectan la seguridad alimentaria?




¿Cuáles son los riesgos y amenazas ambientales y sociales que atentan contra la seguridad alimentaria?


En los últimos años, varios factores principales han desviado al mundo de la senda que lleva a poner fin al hambre y la malnutrición mundiales en todas sus formas para 2030. Las dificultades han aumentado a raíz de la pandemia de la COVID-19 y de las medidas para contenerla. En un informe de LA FAO se presenta la primera evaluación mundial de la inseguridad alimentaria y la malnutrición para 2020 y se ofrecen algunas indicaciones sobre la posible magnitud del hambre para 2030 teniendo en cuenta las complicaciones derivadas de los efectos duraderos de la pandemia de la COVID-19.


El informe de LA FAO en el 2022, debería disipar cualquier duda que el mundo está retrocediendo en sus esfuerzos por acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas. Actualmente, solo estamos a 7 años de 2030, pero la distancia para alcanzar muchas de las metas es mayor cada año. Realmente se están realizando esfuerzos para avanzar hacia el logro, pero con resultados insuficientes en un contexto más difícil e incierto.


La intensificación de los principales factores de las tendencias recientes de la inseguridad alimentaria y la malnutrición (a saber, los conflictos, los fenómenos climáticos extremos y las perturbaciones económicas), junto con el elevado costo de los alimentos nutritivos y las crecientes desigualdades, seguirán dificultando la seguridad alimentaria y la nutrición. Esto ocurrirá hasta que los sistemas agroalimentarios se hayan transformado, sean más resilientes y proporcionen alimentos nutritivos a un menor costo y dietas saludables asequibles para todos, de manera sostenible e inclusiva.


Seguridad alimentaria en los hogares mexicanos.


Actualmente, 59.1% de los hogares mexicanos no tiene los recursos suficientes para obtener una alimentación en cantidad y calidad. La inseguridad alimentaria tiene grandes costos humanos, sociales y económicos, pues se asocia a pérdida de productividad, menor aprovechamiento del potencial humano y síntomas de exclusión social.


La pobreza alimentaria y la falta de empleo son causas estructurales de la inseguridad alimentaria.


La inseguridad alimentaria disminuye el potencial humano y crea síntomas de exclusión social.




PANORAMA DEL PROBLEMA


En situaciones de emergencia y crisis económicas, se profundiza la inseguridad alimentaria entre la población vulnerable, en especial en hogares que destinan una gran parte de sus ingresos a la compra de alimentos; incrementan el consumo de alimentos de baja calidad nutricional, altos en energía, azúcar, sal y grasa; y disminuyen el consumo de alimentos frescos, como los de origen animal, verduras y frutas, que en algunos casos son más costosos.


Al inicio de la pandemia por Covid-19, a nivel mundial se impusieron medidas de distanciamiento social que afectaron la economía de los países y con las que la población en pobreza fue la más afectada por la pérdida o disminución de ingresos y remesas.


En México, entre el primer trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021, aumentó el porcentaje de población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria, de 35.6 a 39.4% (de 31.7 a 36.4% en zona urbana y de 48.0 a 48.9% en zona rural), así como la tasa de desocupación (de 3.4 a 4.4%).


De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020 Covid-19, entre los años 2018 y 2020 hubo un incremento de la inseguridad alimentaria leve de 5.8 puntos porcentuales (de 32.8% en 2018 a 38.6% en 2020),2 el cual estuvo relacionado con un deterioro en la calidad y diversidad de la dieta de los miembros del hogar, como consecuencia de la falta de dinero o recursos para la compra de alimentos.


La medición de la inseguridad alimentaria, a partir del acceso a los alimentos dentro de los hogares, es uno de los indicadores utilizados para medir los avances hacia el Objetivo del Desarrollo Sostenible 2: Poner fin al hambre. Actualmente, en México 6 de cada 10 hogares (59.1%) se encuentran en inseguridad alimentaria, cifra que se traduce en alrededor de 20 734 000 hogares.


¿CUÁLES SON LOS RETOS?


La pobreza y la falta de empleo son causas estructurales que impiden el acceso a una alimentación suficiente en calidad y cantidad en muchos países de América Latina, incluyendo México. En el país, cuatro de diez hogares se encontraban en pobreza en el año 2018. Actualmente, casi 80% de la población mexicana habita en zonas urbanas. En ese contexto, la inestabilidad y precariedad laboral, la vivienda irregular y la pobreza afectan a casi la mitad de los hogares, limitando su capacidad para obtener una alimentación suficiente, inocua y nutritiva. Esto hace evidente las inequidades socioeconómicas que prevalecen en el país.


En zonas rurales, el consumo de alimentos de alto valor nutricional se ve afectado por la pobreza, las limitaciones en el acceso al agua para uso cotidiano y para consumo, y los escasos incentivos a la agricultura familiar y agroecológica. Asimismo, el cambio climático ha provocado graves inundaciones, sequías, heladas, invasión de plagas que, aunado al deterioro de los recursos naturales y al acaparamiento de territorios y agua, hacen cada vez más difícil la producción de alimentos para autoconsumo.


En el país, los grupos de población más vulnerables a la inseguridad alimentaria son los que se encuentran en pobreza, los que habitan en las zonas rurales del país, así como los que son hablantes de una lengua indígena, quienes se concentran en los estados del sureste: Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Puebla. En estos estados, la población tiene un menor acceso económico para adquirir alimentos nutritivos; acceso restringido al sistema de salud y a servicios de saneamiento ambiental, además de menor conectividad e infraestructura, en comparación con los grupos de población que habitan en zonas urbanas o con mayor riqueza.



Los niños y niñas < 5 años, adolescentes, las mujeres en edad fértil y adultos mayores, resultan seriamente afectados por la inseguridad alimentaria debido a un desequilibrio en la ingesta de energía (por deficiencia o exceso) y un consumo escaso de micronutrimentos que, en un periodo prologado, trae como consecuencia baja talla, anemia, sobrepeso u obesidad, enfermedades crónicas y síntomas depresivos. Por otra parte, estudios recientes han documentado que alrededor de 70% de los migrantes que transitan por México ha manifestado comer menos o padecer hambre.


Los más afectados en México por la inseguridad alimentaria:


Los más pobres:

45.7%

Estados del sur del país:

30 - 50%

Regiones rurales:

28.9%

Población indígena:

42.2%




RETOS QUE ENFRENTAMOS


• Las áreas rurales de México son las principales productoras de alimentos que satisfacen las demandas de consumo de la población urbana.

• En zonas rurales, el consumo de alimentos de alto valor nutricional se ve afectado por la pobreza, las limitaciones en el acceso al agua para uso cotidiano y para autoconsumo así como por escasos incentivos a la agricultura familiar y agroecológica.

• La inestabilidad y precariedad laboral, la vivienda irregular y la pobreza afectan a casi la mitad de los hogares urbanos, limitando su capacidad para obtener una alimentación suficiente, inocua y nutritiva.

• Gran parte de los problemas que enfrentan los pequeños productores de alimentos están vinculados con la dificultad para comercializar sus mercancías, la escasez de transporte, almacenamiento e información sobre los precios de los productos, así como la falta de organización de la producción.

• La producción de alimentos para autoconsumo está amenazada por los estragos del cambio climático, aunado al acaparamiento de territorios y agua.

• La disponibilidad de agua para consumo humano se distribuye de manera inequitativa, pues la población en mayor pobreza es la que menor acceso tiene.

• Los grupos más afectados por la inseguridad alimentaria son los que tienen mayor pobreza, los indígenas, los que habitan en zonas rurales y la población migrante que transita por el país.

• La inseguridad alimentaria afecta en mayor medida la salud y el bienestar de niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores.

• En el año 2018, seis de cada diez pesos del presupuesto destinado al Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable (PEC) se destinaron a programas sociales, educativos y de salud mientras que el poco resto se invirtió en programas de apoyo a pequeños productores, así como a coadyuvar en el combate de la pobreza, marginación y a la carencia alimentaria de este grupo de población.




RECOMENDACIONES BASADAS EN EVIDENCIA


  1. Comunicar de manera efectiva información relevante sobre el estado de la seguridad alimentaria en el país, para monitorear avances y mejorar la toma de decisiones.

  2. Fortalecer las capacidades humanas y organizativas de las secretarías de agricultura, desarrollo social, del trabajo y previsión social, salud y educación, para movilizar recursos para la creación y fortalecimiento de acciones para mejorar la seguridad alimentaria en la población más vulnerable.

  3. Promover la participación activa de los gobiernos y actores locales (asociaciones de productores, organizaciones de mujeres, miembros del sector privado local, grupos religiosos y la población) en el diseño, la implementación, el monitoreo y la evaluación de las políticas y programas en favor de la seguridad alimentaria.

  4. Formular políticas y programas que garanticen el derecho a la alimentación y al agua, considerando las características sociales, económicas, ambientales, culturales e institucionales y que estén acompañadas de estrategias de orientación alimentaria y acceso a servicios básicos.

  5. Focalizar acciones para garantizar el derecho a la alimentación en la población más vulnerable: niñas y niños menores de cinco años, adolescentes, mujeres en edad fértil y adultos mayores.

  6. Diseñar e implementar políticas que garanticen prácticas agrícolas que protejan el medio ambiente, el cuidado del agua y el comercio justo.

  7. Desarrollar estrategias que promuevan la diversificación de los ingresos, la tenencia de la tierra en las mujeres, el empleo, el acceso a protección social, en la agricultura y en las zonas rurales e indígenas, para garantizar la equidad.

  8. Diseñar y desarrollar estrategias dirigidas a la población que vive de la agricultura familiar para mejorar el acceso a los activos productivos (tierra, agua, energía y servicios) a través de incentivos, así como a los servicios rurales financieros (crédito, ahorro y seguros) y no financieros (asistencia técnica y extensión rural) para fortalecer la resiliencia en situaciones de riesgo de desastres y crisis.

  9. Implementar intervenciones para promover dietas saludables como la promoción de entornos alimentarios saludables, la regulación de la industria de la alimentación y la comercialización de alimentos, así como la aplicación de políticas que respalden la educación en materia de nutrición, el consumo de alimentos sostenible y la reducción del desperdicio de alimentos



Bibliografía.

1. FAO. Cumbre Mundial de Alimentación. FAO, Roma. 1996.

2. Vilar-Compte, M., Sandoval-Olascoaga, S., Bernal-Stuart, A., Shimoga, S., y Vargas-Bustamante, A. (2015). The impact of the 2008 financial crisis on food security and food expenditu- res in Mexico: a disproportionate effect on the vulnerable. Pu- blic health nutrition, 18(16), 2934-42. https://doi.org/10.1017/ S1368980014002493.

Referencias

3. Brinkman, H-J., De Pee, S., Sanogo, I., Subran, L., y Bloem, M. W. (2010). High food prices and the global financial crisis have re- duced access to nutritious food and worsened nutritional status and health. The Journal of Nutrition, 140(1), 153S-161S. https:// doi.org/10.3945/jn.109.110767

4. Instituto Nacional de Salud Pública. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020/Covid-19. Resultados nacionales.

5. Swinnen, Johan, ed.; and McDermott, John, ed. 2020. COVID-19 and global food security. Washington, DC: International Food Policy Research Institute (IFPRI). https://doi.org/10.2499/ p15738coll2.133762

6. Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo So- cial. De la emergencia a la recuperación de la pandemia por la COVID-19: la política social frente a desastres. Ciudad de Méxi- co: CONEVAL, 2021.

7. Melgar-Quiñonez H, Uribe MCA, Centeno ZYF, Bermúdez O, Fulladolsa PP de, Fulladolsa A, et al. Características psicomé- tricas de la escala de seguridad alimentaria ELCSA aplicada en Colombia, Guatemala y México. Segurança Aliment e Nutr. 2015 Aug 20;17(1):48.

8. FAO, OPS, WFP y UNICEF. 2019. Panorama de la seguridad ali- mentaria y nutrición en América Latina y el Caribe 2019. Santia- go. 136.

9. CONEVAL. Resultados de pobreza en México 2018 a nivel na- cional y por entidades federativas. Coneval, 2018. https://www. coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza-2018.aspx

10. INEGI. Población total según tamaño de la localidad. Censo de Población y Vivienda 2020. http://cuentame.inegi.org.mx/po- blacion/rur_urb.aspx?tema_P

11. FAO. Marco de la FAO para la Agenda Alimentaria Urbana. FAO, Roma, 2019.

12. FAO, FIDA, OPS, WFP y UNICEF. 2020. Panorama de la seguri- dad alimentaria y nutrición en América Latina y el Caribe 2020. Seguridad alimentaria y nutricional para los territorios más re- zagados. Santiago de Chile. https://doi.org/10.4060/cb2242es

13. FAO. 2020. El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2020. Superar los desafíos relacionados con el agua en la agricul- tura. Roma. https://doi.org/10.4060/cb1447es

14.Shamah-Levy T, Vielma-Orozco E, Heredia-Hernández O, Ro- mero-Martínez M, Mojica-Cuevas J, Cuevas-Nasu L, Santae- lla-Castell JA, Rivera-Dommarco J. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-19: Resultados Nacionales. Cuernavaca, México: Instituto Nacional de Salud Pública, 2020.

15.FAO y CEPAL. (2020). Sistemas alimentarios y COVID-19 en América Latina y el Caribe N° 5: impacto y riesgos en mercado laboral. Santiago de Chile: FAO y CEPAL.

16. Rodríguez LA, Mundo V, Méndez Gómez-Humarán I, Pérez-Es- camilla R, Shamah-Levy T. Dietary quality and household food insecurity among Mexican children and adolescents. Matern Child Nutr. 2017;13:e12372

16.- Camberos Castro, M. (2006). La seguridad alimentaria de México en el año 2030. Toluca (México), Argentina: Red Ciencia Ergo Sum. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/uachiapas/18195?page=3.


 
 
 

Comentarios


bottom of page